06 noviembre 2008

Alfonso


¿Cómo decirte lo que siento

al tomar entre mis manos

la tierra en que reposas?


Al sentir la humedad que eres ahora


Mirar las flores que de tu pecho nacen


La rosa que floreció

donde estaba tu corazón

de hombre maduro y curtido


Vengo a verte

y no


Sé que una parte tuya yace aquí

bajo tu lápida

y no


Te extraño

y no


Porque ya eres yo


Esa otra parte que no puede reposar aquí abajo


La simiente tuya que me hace tal cual soy



Padre mío:


soy tu terquedad de roble

tu paciencia en los semáforos

tu impaciencia frente a la televisión

el impetuoso no y el sugerente sí de cada gesto

la sonrisa desbordante y escandalosa

el cabello ensortijado y lleno de aceite motriz


Las cejas pobladas que enarcabas extraordinarias

hasta convertirlas en un guiño, ya una interrogación


En dos años no cabe todo lo que te extraño


En la distancia que hay entre tu ataúd y mis ojos

hay muy poco espacio para los recuerdos


Aquí te dejo un poco de mí

en las flores brillantes

en cada color

en cada pétalo


Toma las caricias que deposito en

la montaña en que te convertiste


Recibe estos besos en tu metálica y fría cruz

y los abrazos al viento de alguien

que no te deja partir



Por eso

sabiéndote bajo mis pies

ya no lloro



2 comentarios:

Astrapé Núctes dijo...

Hermoso.

Recuerdo otra vez la frase de la canción, "te vas dentro de mí".
Somos los que extienden su vida, debemos hacerlo honrando siempre su memoria.

Ikeracha dijo...

Gracias por tu comentario.

Me voy dentro de ti, canción de espina y jugo y maravillosa disertación de que morimos para vivir, pero de otra manera...

Un abrazo cómplice mi amigo!