18 enero 2011

Bonanza



Éramos la oscuridad
en que nadábamos

dos tiempos
de la historia
confrontados

Tu pecho fresco,
tus manos tibias
y húmedas
marcándome
en su paso

Tras mi vieja piel
las artimañas que aprendí
fueron arrojadas
hasta el fondo
porque me veías
con ojos nuevos


Y viceversa

Nuevo el tic tac
de tu corazón
cantándome
en la espalda

Nuevo el abrazo
posesivo que caía
poderoso
sobre mis senos

como si nunca

como si apenas

Como algo
extraordinario
estabas en mi
arrojado y limpio

colectando ambos
cada minúsculo
pedazo de placer

cada gota

Como si fuésemos
plantas desérticas
muriendo de sed

cactus que rogaban
la llegada puntual del otro

Y así fuimos

uno

un sólo mar
anegando el desierto

mientras el silencio
ahogaba nuestras voces

las que sólo sabían hablar
el lenguaje de nuestros ojos

las que sólo pudieron cantar
a través de nuestros sexos


16/12/2010

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